Noche Talismánica
René Char

(Traducción del francés de Javier Sologuren)

Descendiendo la rocalla de plantas escarlatas

No tenemos más poder retrasándose sobre las decisiones de nuestra vida que el que poseemos sobre nuestros sueños a través de nuestro sueño. Apenas más. Realidad casi sin elección, asaltante, asaltada, que extenuada se deposita, luego se yergue, se quiere fruto de caos y de esmero ofreció a nuestra civilización. Caravana deleitable.

Así vamos.

De pronto, nos sorprende la orden de alto y la señal de torcer a un lado. Es la obra.

¿Cómo devolver a la enredadera del soplo la hemorragia indescriptible? Vana pregunta, aun si un tal ascendiente hubiera tenido su hora en nuestras casas disimuladas. No hay peor simplicidad que la que nos obliga a buscar refugio. No obstante la tierra donde deseamos no es la tierra que nos entierra. El martillo que la afirma no tiene el golpe crepuscular. ¡Oh mi haber- fantasma, que se acuesten y duerman; la lechuza los iniciará ! Y ahora, soy yo quien va a vestirte, amor mío.

Caminaremos, caminaremos, ejercitándonos aún a un hito injustificable a una distancia feliz de nosotros. Nuestras huellas toman lengua.