
En esta década asistimos a una proliferación de revistas culturales de diversa índole y rigor intelectual; esto ha permitido conocer nuevas voces, trajinadas ideas y desafortunadas propuestas. La mayoría de esas publicaciones adolecen de una invalidez común: no logran construir una identidad que les permita trascender la condición de recopiladores mecánicos de textos. Las revistas de literatura de los 90', salvo alguna excepción, se han inclinado por las opciones diletantes, las meramente formalistas -cuyas (l)imitaciones nos eximimos de consignar aquí-, y las perniciosas por sus afanes socio-políticos.
Frente a esa constante carencia e ineluctable fragilidad, es imperativa la aparición de revistas monográficas; en pos de ese desvarío emerge del fango, Ajos y Zafiros. Colocados sobre la piel del uroboros, cuya sombra gira sin moverse, deseamos instalarnos en los erosionados estudios literarios. Paulatinamente, intentaremos superar nuestros errores y alcanzar la autoridad imprescindible para iniciar un verdadero proceso a la literatura peruana, y poder re-crear una pervertida tradición que se convierta en el móvil fanal que nos guíe -a nosotros y a nuestros lectores- por ese mar apagado y soledoso de la producción literaria actual.
Cada edición de la revista presentará un núcleo temático, sin perder de vista la diversidad de las literaturas de otras lenguas, pero profundizando con rigor académico en la literatura peruana e hispanoamericana. Será evidente para muchos que nuestra propuesta no es nueva; estamos de acuerdo. Las Moradas, Amaru y Hueso Húmero mantuvieron una presencia prolongada en el escenario cultural porque consiguieron el delicado y provechoso equilibrio entre lo interior y lo exterior; a ellas nuestro homenaje y agradecimiento.
Este primer número enciende la música de un contrapunto imaginario entre la prosa modernista peruana y la narrativa hispanoamericana contemporánea. Los primeros dilemas literarios de la modernidad en países periféricos, la conflictiva suscepción del modernismo, y el imperio de los estilos al inicio del siglo pueden ser correlacionados con la disolución de las fronteras culturales, los (re)pliegues de la novela actual, y el poderío de las editoriales al final del siglo. Todos ellos constituyen nudos de incesante resignificación y merecen una simultánea reflexión.
Hoy que la crítica formalista se repliega acosada por el virus de las fragmentaciones, el desplazamiento del signo por la imagen y el redescubrimiento de la subjetividad; la crítica literaria debe asumir el reto de convertirse en una fiesta de los sentidos. En esa dirección Ajos y Zafiros rechaza el feliz aullido de los posmodernistas y el lamento estéril del racionalismo y sus des(h)echos. Pretendemos conquistar ese innombrable espacio donde se realiza la sicigia entre la tradición y la modernidad; lo cual nos remite al verso de T.S. Eliot (Burnt Norton, Four Quartets) que da nombre a nuestro proyecto, y su ilimitado campo de sugerencias: Ajos y Zafiros; crítica y creación; actualidad e historia; sensibilidad e inteligibilidad; secularidad y misticismo; tierra y cielo; y más. Entre cada axis se requiere una mediación religadora, y para ello contamos con ángeles invertidos, ebrios de literatura, intentando recuperar la memoria a través de la escritura.
Si todavía es posible otro viejo nacimiento en el terreno literario, asumiremos esa doble quimera aquí trazada: la búsqueda de la perspicacia perdida y el íntimo canto de nuestra sensibilidad. Nuestra santa cruzada contra el cielo y el mal contemporáneos.