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MAÑANA DE NIEVE
Henry Shukman*
(Traducción de Frida Poma Escudero)
Cuando teníamos nueve o diez solíamos jugar
a morir –manos crispadas sobre el pecho, Adiós, hermoso mundo, ¡te amo! —
no creíamos que en realidad se pudiera hacer.
¿Decirle adiós a todo? Una herida de bala
en 'Alias Smith and Jones' podía hacernos pensar
— por favor, por favor no te mueras — o una masa desordenada de plumas
que había sido un pichón aplastado en la carretera.
Hasta la clase de Divinidad, esa esponja final de vinagre
en la punta de una lanza. Adiós, hermoso vinagre.
Ahora, bajo el ave de las décadas, después de tanto
contacto con las cosas, se requiere de una mañana como esta.
Ha caído la nieve, una ligera corteza. Sobre el campo blanco
verdes caminos zigzaguean donde los caballos deambularon,
un loco garabato muestra el lugar donde se alimentaron.
Allá están ahora, dos estatuas inclinadas.
Todas las ovejas están sentadas, descongelando su pasto.
Los charcos suenan como caramelo. Pequeñas nevadas
se desmoronan desde los cercos de arbustos.
El abedul tiembla ante las sombras de sus propias ramitas.
Y bajo el oxidado castaño camino
a través de una lluvia de cristales. No hay mucho qué decir.
Es un día que decide ser hermoso por sí solo.
Este campo es una novia. ¿Cómo habremos de decir adiós?1
De Dr No's Garden (Cape, 2001)
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