MONOPOLIO

Paul Farley*
(Traducción de Penélope Vilallonga Natteri)


Nos sentamos como caseros de barriada alrededor del tablero
negociando unos con otros con billetes falsos,
hasta que perdimos más de lo que podíamos pagar,
o esperábamos poder devolver. Ahora, nuestros asientos
están vacíos —uno por uno abandonamos el juego
para jugar de verdad, al principio completamente perdidos
en este otro mundo, en sus construcciones, en su lluvia;
pero lentamente aprendimos las reglas e hicimos las nuestras,
permanecimos fuera de la cárcel y procuramos no meternos en problemas.
Y ahora sólo quedo yo —único terrateniente
de cada espacio vacío de oficina en la ciudad,
y desde el muelle puedo contar el costo
que cada marea baja trae— los esqueletos y el óxido
de botes, autos, sombreros, botas, una plancha, un terrier.