LIMA DE AQUÍ A CIEN AÑOS
(FOLLETÍN-1843)

....Dos dias despues un marinero nos anunció la tierra, y esta noticia que antes hubiera sido para mi tan agradable, me aflijió porque sabia que iba á perder de vista al idolo de mis pensamientos.

A las dos de la tarde divisamos claramente la tierra y á las cinco y media entramos con una lijera brisa en el gracioso puerto de Monserrat, en el que nuevas impresiones esperaban á tu amigo.

Maravillado quedé á la verdad al ver tan linda obra del hombre, y repitiendo las palabras del ingles dije: vea U. el resultado de la paz y del trabajo!

Multitud de buques de diversas naciones entre los que flotan orgullosos muchos balleneros rusos adornan un hermoso estanque que toma desde Monserrate hasta muy cerca del Puente; y aunque la hora era ya algo avanzada el movimiento comercial era tan grande que sobrepasaba al que hace un siglo admirabamos juntos en el antiguo puerto de Burdeos.

Mi primer pensamiento fue el de bajar á tierra, el que realizé al momento, porque aun no habiamos echado la ancla al agua cuando multitud de botes se disputaron el honor de conducirnos.

Puedo asegurarte, amigo mio, que solo las torres de la Catedral que al momento conocí, pudieron hacerme reconocer este sitio que fue en un tiempo el lugar favorito de mis meditaciones; entonces era tan solitario y triste y bien se podia vivir en el sin que alma viviente lo supiese; hoy apenas se puede caminar distraido porque se sufriria un fuerte encuentro ya sea con los de á pie, ó bien con la multitud de coches, birlochos, caballos &. que lo atraviesan sin cesar.

Mi intencion era la de dirijirme á la plaza para comer ya fuese donde Copola ó en la Bola de Oro; por fortuna alcé la vista y á medida que camino fui leyendo unos tablones enormes, en unos decia tench hotel, en otros english hotel, en otros café de Paris, por ultimo vi uno que decia hotel ruso, y me decidí á entrar en él.

Dificil me seria pintarte la magnificencia de este establecimiento, sin embargo contando con tu bondad por mi pobre estilo descriptivo haré un esfuerzo para dártelo á conocer. La puerta es tan grande que dos coches pueden entrar á un tiempo en un patio hermosísimo, cuyo piso formado de piedras grandes perfectamente picadas é igualadas es tan suave como era duro el que teniamos en otro tiempo en todos nuestros patios, á la derecha hay una puerta de mamparas sobre la que se lee Billar para caballeros; á la izquierda otra igual sobre la que dice Billar jeneral; al frente de la calle hay tres puertas igualmente de mamparas; en la del medio se lee Entrada jeneral. En la de la derecha Sala de señoras, en la de la izquierda Sala de caballeros: yo lo primero que hice fué entrar á la sala de señoras, pues como tu sabes en todas las cosas de este mundo siempre prefiero aquellas que tienen mas relacion con ellas: encantado quedé al penetrar en ella; los muros son de madera de cedro en la que estan embutidas unas hermosísimas lunas de reflejo, las que hacen aparecer á esta sala tan grande como la que mas en el famoso Versaille: el techo es un cielo raso blanco con sus molduras doradas y sus adornos en relieve, el piso de madera encerada: las mesas de nogal pulido y su covertor de mármol de venitas con su filete de oro, las que estan rodeadas de taburetes de caoba con asiento de terciopelo carmesí, y si á esto reunes algunas señoritas elegantes formando el complemento, y servidas por jóvenes aseados, intelijentes y politicos, verás que el tal hotel ruso en una nueva maravilla.

En fin, comí perfectamente y por un précio acomodado y sali para dirijirme á la plaza; oh! amigo mio, cual fué mi sorpresa al ver el alumbrado! que luz Dios mio! que armonia y sencillez en la disposicion de los fanales, los que colocados de tres en tres en cada calle y colgados al medio por unas cadenitas que atraviezan de una acera á otra parece que duran hasta las cinco de la mañana; te acuerdas, Carlos, de los indecentes y tristes faroles del siglo en que nacimos, que mas bien parecian lámparas sepulcrales que luminarias de hombres; pues admirate mas al saber que estos de ahora son infinitamente mas baratos!¡Consecuencia del orden y del trabajo, y nada mas amigo mio! tu sabes que siempre fui sensible de los pies y que no pasaba dia que no imprecase sobre ese enlozado fantásticamente caprichudo, que en otro tiempo no nos dejaba caminar y que parecia deseoso de detener nuestra marcha; pues, amigo mio, otros tiempos y otras cosas, tienes á Lima mas cómoda en su piso que la mejor ciudad del mundo añejo; unas veredas de maderas, perfectamente iguales, elevadas de un pié sobre el centro de la calle, y con sus columnitas de tres en tres varas de distancia para impedir el desvio de los carruajes, te facilita el modo de correr toda la ciudad en un momento y con la misma comodidad que sobre el mas suave tapiz de Persia: es preciso confesar que si el ocupar nuestra alma en ideas elevadas y poéticas procura á nuestro ser distracciones inefables, no por eso es menos agradable á la vez, una buena mesa, un buen alumbrado, un piso suave y cómodo y todas aquellas pequeñeses que son casi indispensables á esta nuestra pobre naturaleza, ¡sobre todo al hombre que desde la cuna mama con la educación la molicie de las grandes ciudades! En fin, continúe caminando con aquel desembarazo que procura al cuerpo una luz clara y un piso agradabe y miré hasta la antigua calle de las Mantas de la que no queda hoy ni aun el nombre, pues todo el jiron que abraza la distancia desde el puerto hasta la plaza tiene hoy el nombre de "calle del puerto", el que se ve repetido en cada esquina en una tablilla negra con letras blancas: al entrar á la plaza lo único que conocí fué la matriz que se me presentó soberbia con sus erguidas torres y la pila que parece encorbarse bajo el peso de la ancianidad, de todo lo demas no queda ni sombra; el palacio aunque colocado en el mismo sitio, merece hoy con justicia este nombre, pues sobre las ruinas del lugar que asi se llamaba antiguamente, se ha elevado hoy un edificio bello y majestuoso, edificado segun el estilo compuesto del dia que yo creo participa mas del griego que ningun otro; en sus cuatro frontispicios hay reunida á la elegancia aquella majestuosidad que debe anunciar á todos el santuario donde reposan nuestras leyes y donde como una recompesa honorable de la patria reside el ciudadano bastante benemérito para recibir la noble mision de hacerles dar puntual cumplimiento; al recordar la antigua ribera y fierro viejo no pude menos que exclamar: ¡oh tiempo de costumbres! cuanto desearia que los que amé en un tiempo pudieran gozar en mi compañia tan dulces impresiones.

¿Te acuerdas Carlos de aquella hermosa galeria que se hallaba al medio del Palacio Real en Paris? ¿De aquella galería que encantaba y sorprendia á todo estranjero? pues amigo mio con recodarla tienes una idea clara de los portales modernos de Lima; el lujo, la comodidad y el buen gusto se hallan ahi reunidos, y al pasear por ellos no se tiene que estrañar nada absolutamente....

En la esquina de uno de ellos se eleva una columna redonda de piedra en cuyo estremo hay un crucero formado por letras de fierro que contienen los nombres de las cuatro direcciones que desde ese punto se pueden tomar, nombres que se prolongan hasta sus estremos: mas abajo se leen una porcion de anuncios impresos sobre toda clase de asuntos: entre los que se distinguen dos cuadros de caoba, el uno encierra el aviso del teatro de comedias, en él leí para esta noche Las Amazonas vengadas, trajedia en verso por el señor C. L. joven limeño; en el otro (el aviso de la opera) leí La Nueva Julieta imitacion sobre un tema favorito de Rossini por el señor L. C. [que tambien es del pais]: al recordar aquellos cartelones llenos de disparates con que adornaban los actores en otro tiempo nuestros antiguos portales, dignos mas bien de exitar la curiosidad de habitantes de aldeas y ver esos cuadritos tan sencillos y elegantes, esclamé: el progreso es jeneral.