Como un trazo en la piel, la dermis de Ajos & Zafiros abre este número sétimo entre sílabas silentes y destellos horadados desde la página y contra ella. Los universos alternos de José Watanabe se deslizan en sutileza y dejan que el tejido interpretativo se despliegue en nuestros ojos como espejo del deseo y la muerte. El poeta, además, dialoga (en acto de presencia y en verso): entrevistamos la voz y los ojos del poeta, el mismo que, reservado, nos entrega dos poemas inéditos que este Ajos & Zafiros publica sutil pero sin pudor. Lo canónico y lo externo a él refractan el propio devenir de nuestro mapa simbólico en los estudios de la narrativa reciente: El erotismo en Vargas Llosa es desmontado en despliegue analítico y nos hacemos una pregunta in the record: ¿es posible una picaresca peruana en el presente siglo?

Otros ecos habitan el jardín y se reflejan en dos exilios (en ambas orillas del Atlántico) y el viaje se prolonga a Mil lenguas de distancia, lenguas bilingües que nos instruyen en las leguas que nos separan (y nos acercan) a la novísima poesía británica.

Coros de la piedra nos entrega un espacio narrativo de cuentos inéditos en donde maestros peruanos y referentes contemporáneos despliegan su estilo: Iwasaki, Schawlb Tola, Cronwell Jara y J. B. Adolph son contenido del continente dérmico. La poesía, por otro lado, se entrelaza y se distiende desde Mirko Lauer a poetas de última generación, donde Mónica Beleván enciende un contrapunto de lenguas, desde el subsuelo de nuestras páginas hasta la zona de traducciones inglesas, en nuestra lengua y el idioma de las Islas Monárquicas.

Fantasmas de papel rescata y publica íntegramente la novela de folletín que se sugiere, gracias a las más recientes investigaciones de replanteamiento del canon literario publicadas en nuestra revista, fundadora de la ciencia ficción en el Perú (y, quizás, fundadora de la novela peruana): Lima de aquí a cien años (1843). Galeón de libros fondea en nuestro Primer Puerto una vez más cubriendo de signos el maderamen de lo recientemente publicado en nuestro medio y allende las doscientas millas marítimas.

Saúl Yurkievich, in memoriam, reabre Noticias del corsario negro, tan de luto en nuestra tristeza porque toda despedida ahueca un poco más el alma del sentido y corrompe de espacio el sentido del alma ya negándose.

La página es piel y va siempre más allá (Sandra Gamarra detalla nuestra piel allá), es órganos pero se refracta siempre en millares de espejismos. Otra vez la piel del uroboros es nuestra piel, otra vez hemos de mirar con los ojos abiertos nuestra santa cruzada y no dejar vacío el espacio. Anudando el cuerpo del texto y más allá del texto. Desde la página. Contra la página. En el anverso y el reverso de la página. El viaje en los ojos, mientras el lenguaje se desprende en inmediata flama. Arriba el cielo, al fondo la mirada.