El Desierto y el Mundo
Gérard Cartier**

(Traducción de José Cabrera Alva)

 
		I.

Invierno 42.Canto las lágrimas y los héroes desterrados...
Después el viento, la luz pura, la esperanza.
Verano 44.Una montaña de cenizas.
Todo el espacio libre entre esos límites estrechos.
Repoblar el desierto, reanimar los nombres perdidos.

El paisaje de la melancolía: prados rampantes, bosques,
Cielo cambiando como un espejo (la ilusión de la pureza).
Pièra, Théo, abrazando esta patria olvidada.
¿ Pero qué saben ellos, ciegos de sí mismos?
Un lamento pasa de árbol en árbol.

La destreza de los jóvenes muertos. Vueltos hacia el abismo
En la cima de esta soledad sin paredes.
Mascando una lengua sombría, una turbia nube abrasada
Schaefer, Schwehr, Karl Pflaum!
El corazón un puñado de hierbas secas.

En el desierto los días queman y desfiguran.
Los clandestinos están muertos.
No tienen alas. No encuentran el cielo.
Las palabras mismas ya no los reconocen.
La ventana abierta hacia la tarde donde los montes se evaporan.

		II.

¿ Por qué a pesar de mí mismo volver sobre sus pasos?

Treinta años guardando en el corazón esta piedra negra que sólo hoy me atrevo a extraer

Como si ellos se alzasen aún sobre las rocas húmedas 

Sus viejos fusiles apuntando bajo la sombra de los Focke Wulf

Secretos, taciturnos, prefiriendo al fuego de las palabras las balas reales

O ebrios más bien en el aire enrarecido, entre lluvias y bandadas de pájaros

Pero nada, tan sólo el silencio, la enigmática montaña como un poema borroneado

¿Vana la realidad y vano el sueño?


		V.

Lejos del ruido y de las ciencias de la razón
La ciudad de dos pueblos	apretada en la pintura
Adormecidas montañas         capital
De un país virtual                 que frecuentan en la tarde
Las últimas bandadas de pájaros

La frente contra un cuadrado de viento 	donde pasan
Flechas estridentes		piangete...
Pièra tiembla		cuál es ese grito desgarrador
Esa alteración del alma	el corazón
Finge a veces conciliar con el siglo
Y no es mas que teatro invadido por los sueños

Pièra        fantaseando en el anochecer	  avivando
La sombra motivo del poema		los ojos perdidos
En las alturas de los techos		   donde penetra
Un clamor lejano de torrentes	         como si
Rodasen ejércitos... 


		.XXXIV.


El cielo no se lleva todos los destinos	los lamentos
Pueden tornarse vanos	la sangre perderse en la piedra
Y no crecer jamás en flores y frutos                     el viento
Ha dispersado su ruido	abandonados a las estaciones
Bajo las procesiones de aire que consumen la montaña
Conocen finalmente la infalible lección
A nada le toca saber como al silencio
Y en la frescura de las tumbas leen como
En un libro...		y a pesar de que muchos
Hayan antes de mí emprendido el relato	Quoniam
Quidam multi conati sunt		ordinare...
Si me encierro a mi vez en el frío
Y la laceración	es porque una sombra tímida
A veces en la noche baja a visitarme
Ya que nada se ha alcanzado los nombres yacen mudos
Los amantes separados aun en la muerte..

 
*Los poemas I, II y V forman parte de la primera sección del poemario
y el poema XXXIV de la tercera y última sección.
**Gérard Cartier. Poeta francés nacido en 1949.Ha publicado diversos libros 
de poesía entre los que destacan los poemarios Alecto! (1994) e Introduction 
au désert (1996). El Desierto y el Mundo, del cual traducimos algunos fragmentos, 
fue publicado en 1997, y tiene un eje épico que desliza a través de la lengua, 
la escisión colectiva de la que a veces se nutre la Historia.