3. ROMANTICISMORomanticismo es sinónimo de subjetividad, subrayando el lugar central que va a ocupar la/el individua/-o de conciliación entre un yo en comunión con la naturaleza o marginado de los procesos sociales e históricos. Mundo de los sentimientos, las emociones, en suma de la subjetividad, que da origen al conflicto esencial, la grandeza de un alma agredida por un mundo limitado y reducido.
En el terreno de la poesía La Bella Limeña recoge textos moralistas o patrióticos, producto de una ilustración que mantiene sus fueros junto a otros que vuelve los ojos al sujeto, a la libertad y la imaginación. Las escritoras repiten la sintaxis convencional y retórica expresando una subjetividad que por momentos carece de singularidad, prefiriendo estratégicamente la homogeneidad generada por la óptica masculina. La poesía escrita por mujeres en La Bella Limeña apunta a conformar un yo lírico enérgico en su defensa de la virtud. Ejemplos de esta actitud son los poemas: "Mi último tesoro" de Adriana Buendía y "Anacreóntica" de Leonor Saury. Uno de los tópicos es usar a las flores como símil del devenir temporal florear/marchitar aplicándolo a los sentimientos tanto en su plenitud como en su cese. Esta actitud aparece en poemas como "A una rosa" de Adriana Buendía, "La roca y la flor" de Julia de la Fuente y con una variante en "A una camelia" de Leonor Saury en el que la comparación camelia /violeta busca la oposición orgullo/modestia. Estos textos poéticos tienden a transmitir una idea, una máxima, en el fondo persiste la intención didáctica apartándose del ejercicio de la imaginación.
Entre la tradición popular y culta se opta por ésta última que sin refinamientos léxicos y sin llegar a la cotidianeidad construyen un mundo "personal" cruzado por ráfagas de melancolía y tristeza.
La amistad como tema en la poesía de mujeres, frecuente en posteriores publicaciones aparece también en La Bella Limeña, la complejidad de este sentimiento es apenas bosquejado, los límites entre la amistad y el amor son confusos, ellas toman del léxico amoroso masculino la forma de graficar esta relación. Un ejemplo son los versos del poema "No me olvides" de L. Saury. "Si, ven amiga que no me niego/ a estrecharte en mis brazos cual me pides/ y mientras vivas por piedad te ruego/ que recuerdes y no me olvides".
La poesía de álbum es considerada poesía de circunstancias y por lo tanto poesía menor, Manuela Villarán de Plascencia representa este género en el poema "En un álbum", en él contradice toda expectativa pues en lugar de sencillez nos topamos con un lenguaje rebuscado y rígido. Hay una relación entre expresión pública y estatismo convencional, en tanto que, ante una expresión más personal el lenguaje se vuelve más cotidiano, coloquial, realista. Un ejemplo de la misma es "A mi lira": en él hace desfilar reflexiones sobre la escritura como lenitivo espiritual a la vez que físico, las referencias del yo poético son puntuales, rebasan las fronteras de la ficción poética: "porque vuelvo la vista y me contemplo,/ consumida al rigor de una dolencia/ que aniquila mi débil existencia/ y me hace de terror estremecer;/ todo lo hallo monótono y sombrío,/ mi vida pasa como un sueño horrible/ y como ser feliz es imposible,/ ven lira a consolar a esta muger".
El amor es mostrado como un sentimiento avasallador que hace de la mujer un yo pasivo, transfigurada por su toque, por su posesión. En un código amoroso ya establecido, anida en un lenguaje sin sorpresa: "Tú como ya lo sabes;/ tú de mi corazón tienes las llaves; / abre la puerta de oro,/ y el nombre allí verás del que yo adoro" de "Madrigal" de A. Buendía.
La confesión de la fragilidad del "yo" se transforma en cualidad producida por el amor y por el amado, en "A una mirada" se alude al estoicismo ante horrores y calamidades. La poesía escrita por las mujeres en La Bella Limeña opta por un intimismo que embellece tanto el plano de los sentimientos como de la realidad. Idealismo, melancolía, tristeza, construyen un espacio de aristocrático aislamiento en el que discurre el yo lírico.
En cuanto a la prosa, se publican dos novelas Dos por dos del español José Selgas y Carrasco y Un amor desgraciado de Carolina Freire de Jaimes. La novela de Freire aparece en los primeros números concitando el interés del auditorio a juicio de la prensa. La trama y el tratamiento de la misma caracterizan la narrativa romántica: la historia de un amor amenazado por la codicia paterna y por las vicisitudes de un activismo político, finalmente la muerte del joven exiliado y el ingreso de la protagonista a un convento se adecuan al título de la novela. Narrada en primera persona con un esquema epistolar, reúne tópicos como las deudas del padre ante el cruel pretendiente, el campo enfrentado a la ciudad, la descripción de los recintos secretos dignos de una novela gótica, etc.
Ficción y realidad son los dos polos entre los que oscilan los relatos publicados. Si elegimos la ficción con poco y ninguna referencia real, tenemos el "Nurerdin" de Adriana Buendía; "Elvira" y "La hija del pescador", ambos de Rosa del Campo. En ellas el requerimiento amoroso constituye peligro para las jóvenes. Se enfatiza esta autoridad valorándola como atinada y generosa y la propuesta queda en claro, las jóvenes deben obedecer a sus padres porque ellos tienen un mejor discernimiento. Otros relatos se centran en los conflictos causados por el amor veleidoso, la moraleja que se desprende radica en la advertencia de cuidarse ante la volubilidad masculina, pero al mismo tiempo propone la redención y arrepentimiento del varón gracias a la virtud de la mujer. Ella aparece como una persona con un poder ilimitado que puede obrar sobre el carácter y ánimo de los demás. Esto aparece en "El ramo de violetas", "Era yo" y "Ciega de amor" de Adriana Buendía.
Se ejerce la crítica, el comentario punzante, en textos en los cuales la anécdota se diluye, no hay una trama, sino más bien son una especie de estampas, escenas de la urbe limeña, de las costumbres y personajes tipos como las beatas maledicientes, etc. Abarca este tema "Linterna májica" firmado con las iniciales M.C. que Tamayo Vargas atribuye a Mercedes Cabello y también Ismael Pinto, afirmando que es el primer texto publicado por la autora y "La calle del comercio" de Adriana Buendía.
La libertad de la mujer aparece en "Memorias de una coqueta" firmada con el seudónimo de: Una solterona desengañada. Como se puede presumir, se plantea la soledad como castigo, la mujer debe vivir en sociedad casándose y teniendo una familia, la soledad causada por el desdén y orgullo de una mujer debe ser a toda costa evitada, porque esta libertad no es vista más que como un problema social.
Temas como amor-desamor-hogar-matrimonio-amistad son presentados por todas las escritoras sea en poesía como en prosa, desde una óptica idealizadora y tradicional porque todas cuidaban "su" respetabilidad social y se cuidaban de todo tipo de murmuraciones y aunque habían leído a George Sand porque El comercio había publicado varias de sus novelas, todas se alejaban de su comportamiento: "Y en el extremo opuesto está George Sand a quien apenas se cita porque representaba la imagen de extravagancia escándalo que querían evitar".
El aporte de La Bella Limeña no radica en el novedoso enfoque del semanario sino en el espacio abierto a las mujeres. Congregó por primera vez a un número significativo de escritoras "románticas" que con sus trabajos compartieron con los hombres el derecho de participar públicamente en la vida cultural del país.