Las románticas en un semanario del siglo XIX
La bella limeña (1872)
Esther Castañeda Vielakamen
Elizabeth Toguchi Kayo

Introducción

El Perú en la década de los '70 atraviesa por una serie de cambios que en el plano político van desde el fin del militarismo con el gobierno de José Balta (1868-1872), la guerra civil de 1872 con los trágicos sucesos de los hermanos Gutiérrez, el triunfo del civilismo con Manuel Pardo hasta la Guerra del Pacífico (1879-1883); y en el plano civil, la preocupación por la familia y la educación de las mujeres. Interés que considera a la mujer como una madre civilizadora que subraya su rol reproductor y su rol como educadora, este interés viene desde mediados del siglo diecinueve, y se desarrolla junto a una actitud "romántica" en el campo de la literatura y de la prensa. (Denegri, 1996; Villavicencio, 1992).

Nosotras queremos rastrear el aporte de la mujer en la vida cultural de esos años a través de su participación en la prensa y por ello hemos elegido el semanario titulado La Bella Limeña (1872). No vamos a analizar la producción total de esta publicación periódica ya que esto excedería las proporciones de este artículo. Sólo queremos visibilizar en La Bella Limeña quiénes eran esas escritoras, tanto nacionales como extranjeras que empiezan a dar al público capitalino la imagen de un staff compacto, alternando más bien sus discursos con autores conocidos como Ricardo Palma, Carlos Augusto Salaverry, Juan de Arona, Luis B. Cisneros, Manuel González Prada, entre otros. A través de sus textos conoceremos la subjetividad del romanticismo.

1. PRENSA FEMENINA

A diferencia del interés que existía en otros países por el mundo femenino (Sullerot, 1963; Hahner, 1985), en el nuestro, eran pocas las publicaciones de este tipo pero lo particular es que a partir de la salida del primer número de La Bella Limeña se da una especie de eclosión, mejor dicho un "boom" de la prensa femenina . Es decir, un número apreciable de mujeres se dedican al quehacer periodístico, y con su presencia buscan un espacio de poder cultural. ¿Podemos hablar entonces del surgimiento de una prensa femenina? creemos que sí, pues reciben ese nombre las revistas que se distinguen de otros medios de comunicación por su destinatario, en este caso destinatarias. Aunque editadas de preferencia por hombres, tenían el propósito explicito de ofrecer entretenimiento, cultura y de elevar el nivel moral de las familias, y el implícito de no modificar la vida de las mujeres. Este es el caso de La Bella Limeña que tuvo una existencia breve, once números entre el 7 de abril al 16 de junio de 1872.

2. LA BELLA LIMEÑA Y LA MUJER

Si el título La Bella Limeña indica hacia quiénes va dirigida, el subtítulo "periódico semanal para las familias" señala la intención de introducirse en el recinto hogareño en busca de lectoras/-es y de suscriptoras/-es. Idealiza a las lectoras llamándolas ninfas de las aguas del río Rímac, por lo tanto las limeñas son llamadas "hijas del Rímac", en esta condición no sólo las embellece sino que las adorna con un halo casi mágico de frescura e innovación, uno de los rasgos del romanticismo. La familia es considerada como destinataria ideal de este semanario, no sólo por ser el centro de las relaciones sociales, sino porque se quiere construirla como eje de la sociedad e institución creadora y reproductora de valores. Es así que las representaciones e imágenes en los discursos literarios contribuyen a consolidar el poder de la familia en una sociedad tan inestable como la limeña de la década del 70.

Las secciones que este semanario incluía son: página editorial, revista de la semana (gaceta o crónica local), historia, literatura (novela, cuento, tradición, poesía, traducción), modas, moral y costumbre, geografía, higiene, mosaico (miscelánea) y de anuncios domésticos. Se editaba en la prestigiosa "Imprenta del Universo" del bibliógrafo, tipógrafo y publicista francés Carlos Prince (1836-1919), en la calle de Belaochaga No. 136. Salía los domingos de cada semana con 8 páginas de foliación seguida. El formato del periódico era de 36x27 cm. y el precio de suscripción mensual era de 80 ctvs.; semestral 4 soles y número suelto 20 ctvs. En La Bella Limeña se observa tanto la presencia de escritoras como de escritores, predominando los segundos. De las/los 51 colaboradoras/-es, 18 eran mujeres y 33 hombres. La dirección la tuvo el arequipeño Abel de la Encarnación Delgado Vargas (1841-1914), periodista, poeta, editor y abogado.

¿Qué mujeres escritoras escribían y publicaban en La Bella Limeña? Acaso eran Juana Manuela Gorriti, Clorinda Matto de Turner, Teresa González de Fanning, Lastenia Larriva de Llona, los nombres constantemente señalados por el canon literario. No, mas bien eran otros nombres, que a su manera destacaron y fueron objeto en su época de elogios y críticas. El mismo semanario nos proporciona en dos momentos la lista de sus colaboradoras/-es.

La primera enumeración "oficial" corresponde al Nº 5, del domingo 5 de mayo de 1872. Citemos al director: "he aquí la nómina de los principales colaboradores de la La Bella Limeña Señora Doña Juana Manuela Villarán de Plascencia, señorita Leonor Saury, señorita Adelaida Rivero, señorita Rosa del Campo y las señoritas Adriana, Julia, Rosa, Elvira, Leonor y Elena que por su exceso de modestia no nos permiten publicar sus apellidos" (p. 33).

Observamos los criterios de ordenamiento de género: mujeres y hombres, y en cuanto a las primeras se las clasifica por su estado civil; y finalmente por la reserva parcial de su identidad. Las escritoras que publican en La Bella Limeña forman un grupo compacto, y estaban unidas por el eje mujer-hogar-familia-amor-desamor, bajo un tratamiento cristiano profundamente moralista.

En esa primera enumeración aparece el nombre de la argentina Juana Manuela Gorriti (1818-1892), a pesar de que no firma ninguna colaboración, mencionarla es para el director Abel de la E. Delgado, un recurso para probar que cuenta con un plantel de intelectuales importantes. En este grupo está también la escritora tacneña Carolina Freire de Jaimes (1844-1916), quien reedita su novela de folletín Un amor desgraciado, que apareció en 1868. Ella, recién llegada de Tacna, con un dinamismo nunca antes visto publica simultáneamente artículos en el Correo del Perú (1871-1878), en su sección "Revista de Lima" del diario La Patria (1872-1879), y poemas y leyendas en La Revista de Lima (1873, segunda época).

La tercera mencionada es Manuela Villarán de Plascencia (1841-1888), sus colaboraciones de índole poética aparecen en el Almanaque de la broma, El Comercio y, como afirma Alberto Varillas, en el Zefiro y El tiempo (Varillas, 1992).

Encabeza el grupo de las señoritas Leonor Saury, autora de poemas que se hallan dispersos en antologías, diarios y revistas. Luego aparecen los nombres sin apellidos de Adriana y Julia bajo los cuales se esconden los de las arequipeñas Adriana Buendía y Julia de la Fuente. También autoras extranjeras como la mexicana Dolores Guerrero y Victorina Ferrer.

En una larga nota del Nº 11 con el titulo La Bella Limeña: Periódico semanal para las familias, aparecen los nombres de 43 colaboradoras/-es entre las/los cuales están Adelaida Rivero, Adriana Santander, Carolina Freire de Jaimes, Etelvina Lerzundi, Juana Manuela Gorriti, Leonor Saury, Margarita del Valle, Manuela Villarán de Plascencia, Mercedes Belzú de Dorado, María Josefa Mujía, Rosa del Campo, Rosario Orrego de Uribe (p. 88).

De los números 6 al 11 se observa una predilección por la prosa de reflexión en detrimento de la poesía; en el Nº 6, aparecen dos traducciones de Susana Sánchez, alumna del plantel que dirige la Gorriti, Rosa del Campo surge como narradora y se publica también a Manuela Villarán y Leonor Saury.

No son mencionadas en la lista de colaboradores/-as, pero publican ensayos las escritoras románticas españolas Faustina Sáez de Melgar, Angela Grassi y María del Pilar Sinués de Marco estos ensayos tienen a la mujer como centro de interés y hay coincidencia, por ejemplo, con lo que ésta última afirma "creo que la mujer [...] es el apoyo moral, la consolación y la dicha de todos los que la aman; creo que la esfera de acción de la mujer es tan extensa como la del hombre, pero completamente diferente" en Un libro para las damas, estudios acerca de la educación de la mujer (1876).