Aproximaciones al ideal estético en
Cuentos malévolos de Clemente Palma

Ricardo Sumalavia

En la caracterización del cuento modernista realizada por el estudioso peruano José Miguel Oviedo hace referencia a la relación entre el tema y la forma de estos cuentos de la siguiente manera: "[...] quizás por primera vez, los cuentistas se preocuparon más por la forma que por el tema: el cuento era vía de expresión agudamente personal, no el traslado de una realidad dada" (1984:24). .
Esta característica, que puede ser válida para la cuentística de otros autores modernistas, no lo es del todo para los de Palma, según lo hemos podido apreciar en el cuento "Idealismos". Quizás, siguiendo este criterio, Oviedo optó por separar a Palma del grupo de los propiamente modernistas en su antología del cuento hispanoamericano y lo incluyó entre los postmodernistas. Oviedo, además, complementa su afirmación al decir que en los textos modernistas se diluyen las fronteras del género cuento, aproximándose más, en cuanto a lo formal, al poema en prosa (24). Derivado de este comentario y tratando de hallar una distinción temática, Oviedo vincula al relato modernista con la meditación filosófica, la divagación impresionista o al más impalpable cuento de hadas (24). Oviedo habla en términos de sacrificio de la anécdota en favor de la riqueza verbal. En los cuentos de Palma, como ya hemos anotado, sí hay una exigencia formal en sus escritos, sin embargo ésta no busca imponerse sobre el desarrollo temático de los mismos. Asimismo podemos hablar de meditaciones filosóficas o divagaciones en los cuentos de Palma, pero Palma no sacrifica la anécdota; ésta forma parte de una elaborada propuesta estética.

A modo de ejemplo podemos sintetizar los argumentos de algunos de los que a nuestro juicio son los mejores cuentos de este libro. Sin lugar a dudas el lugar privilegiado lo tiene "Los ojos de Lina", una dama que capaz de arrancarse los ojos y ofrendárselos a su amado para poder mantenerlo cerca y sin turbación; "La granja blanca", sitio ideal para la consumación de una relación fantasmal y extravagante, donde la perduración de la belleza y el amor es motivo para rozar lo irracional; "El príncipe Alacrán", enfrentamiento entre un hombre común de la ciudad y los soberanos de un reino repugnante que terminan por conjugarse; el ya comentado "Idealismos"; "Cuento de marionetes", fábula de personajes pintorescos donde un rey, en imagen complementaria del amante de Luty en "Idealismos", se enamora de la Luna y se desvanece su encanto cuando le muestran su verdadera faz, marcando la pérdida de la ilusión; "Un paseo extraño", particular travesía por los alcantarillados de la ciudad, encontrando un mundo propio, con un nuevo orden y estética; "La leyenda del hachisch", viaje alucinatorio por remotos lugares cargados de éxtasis y misticismo.

Todos estos relatos nos muestran una compleja y elaborada estética. La investigadora norteamericana Nancy Kason3, basándose principalmente en un análisis temático, ha clasificado los cuentos de Palma en cuatro grandes grupos. Al primero lo llama "piezas modernistas", caracterizados por la preeminente preocupación verbal y por el exotismo. El segundo es calificado de "historias herejes" y se caracterizan por su temática anticlerical. El tercero los agrupa en un conjunto llamado "escritos decadentes", donde los personajes recurren a medios artificiales como el hachís y la morfina para experimentar nuevas y reveladoras experiencias. El último conjunto los llama "historias fantásticas", y en éste incluye todos los relatos que desarrollan lo macabro como tema de fondo.

Si bien esta clasificación de Kason nos permite establecer relaciones temáticas y tener una conveniente visión de conjunto, ésta es arbitraria en algunos de sus grupos y no precisa por qué distingue un grupo de cuentos como modernistas. Esta clasificación nos hace suponer que Kason entiende el modernismo como un estilo determinado, con características formales distintas del resto de cuentos del conjunto.