Aproximaciones al ideal estético en
Cuentos malévolos de Clemente Palma

Ricardo Sumalavia

Con la publicación de su primera selección de cuentos titulada Cuentos Malévolos1 en 1904, Clemente Palma se insertaría dentro de una imprecisa pero indiscutible tradición de narradores que se ocuparon de la renovación del género narrativo en el Perú. Entre los escritores Manuel Beingolea, Enrique A. Carrillo, Carlos Camino Calderón, Ventura García Calderón y tantos otros, Clemente Palma fue uno de los más destacados representantes del relato modernista en el Perú. Sin embargo, antes de adentrarnos en la creación y estética de Palma, conviene tener presente y confrontar las características que identifican a un relato modernista y su expresión en el Perú. .
En un anterior estudio2 hemos intentado una aproximación al carácter del cuento modernista peruano y hemos destacado, entre otras características, que en el caso peruano la prosa modernista alcanzó un notable grado de madurez, pues no sólo se desarrolló en un ámbito en el cual se privilegiaba la forma, sino también tuvo un particular interés en la construcción de argumentos complejos, cuestionadores de los cánones estéticos vigentes entre finales del XIX e inicios del siglo XX. A nivel discursivo, los cuentos de Clemente Palma presentan una marcada búsqueda del ritmo y la imagen sugerentes. En cuanto a la temática desarrollada en los cuentos, cabe resaltar que si bien hay una preocupación por insertar y comprender los nuevos mecanismos de la modernidad, a través de una actitud cientificista, calibrada, sin embargo es importante anotar que muchos de esos cuentos modernistas, entre los cuales destacamos los de Palma, estructuran y reconstruyen una realidad desde una perspectiva seudocientificista, inverosímil en muchos casos, pero con personajes cultivadores del ocultismo como disciplina, donde las llamadas ciencias ocultas ofrecen un método riguroso para alcanzar y realizar los imposibles.

Estos elementos también propuestos por el crítico José Miguel Oviedo, referidos al modernismo hispanoamericano, los encontraremos en todos los cuentos de Clemente Palma, y especialmente en su primer libro, Cuentos Malévolos.
En algunos pasajes del cuento "Idealismos", páginas de un diario de un hombre que paradójicamente sufre y se deleita con la descomposición de su amada hasta verla destruida, podemos encontrar fragmentos con una evidente preocupación por la plasticidad y el cromatismo.

Vimos llegar a Venus trayendo sus idilios de amor: pequeñita, lejana primero, creció luego, creció hasta que percibimos sus enormes bosques perfumados, poblados por hermosas jóvenes, bellos mancebos y niños alados que atravesaban las praderas bailando bulliciosas farándulas y luego se perdían en la poética umbría de una selva (1923:21).

El léxico sonoro, las imágenes sugerentes, la referencia a la mitología se conjuga en un espacio lírico, aparentemente preocupado sólo por seducir los sentidos, como se puede hallar en otros cuentos de variados autores modernistas. Empero, la trama, en el caso de Palma, no sucumbe ante lirismo. A través de esta cita podemos entender que Palma asumió las propuestas modernistas, pero se valió de ellas y se embebió de su estética con una propuesta aún más compleja.

El argumento de este cuento nos revela, además de la ya citada musicalidad y recargamiento de imágenes sugerentes, la concepción del amor de un personaje atormentado por el ideal estético de la belleza. La primera línea del diario es contundente, pues a través de un juego de máscaras busca sorprender al lector, aunque no debería ser así pues se trata de un diario y, por tanto, el autor implícito de éste es propuesto a su vez como su lector implícito. "Estoy contentísimo: mi buena Luty se muere" (1923:17).