Entrevista a Mirko Lauer

Mirko Lauer (Zatec, 1947 ex Checoslovaquia). Bachiller en Letras, Pontificia Universidad Católica del Perú, 1972. Magister en Literatura Peruana y Latinoamericana, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1997. Doctor en Literatura Peruana y Latinoamericana por la UNMSM, 2000. Poeta, ensayista y periodista. Su obra poética comprende los siguientes libros: En los cínicos brazos (Diálogo de burlas-veras) (1966), Ciudad de Lima (1968), Santa Rosita y el péndulo proliferante (1972), Bajo continuo (peces, pájaros y plantas del Perú) (1974), Los asesinos de la última hora (1978), Sobre vivir (1986) y Tropical cantante (1999). En su vasta labor ensayística destacan Introducción a la pintura peruana del siglo XX (1976); Crítica de la artesanía. Plástica y sociedad en los Andes peruanos (1982); Los exilios interiores (una introducción a Martín Adán) (1983); El sitio de la literatura. Escritores y política en el siglo XX (1989); Andes imaginarios. Discursos del Indigenismo 2 (1997); y La polémica del vanguardismo 1916-1928 (2001). Ha antologado recientemente 9 libros vanguardistas (2001) y Antología de la poesía vanguardista peruana (2001) precedida de un valioso estudio.

Ha obtenido las siguientes distinciones internacionales Beca Guggenheim 1992, Fellow World Leadership Seminar-Gergetown University 1994, Premio Jerusalén 2001, Chevalier des Arts et des Lettres 2002.
Es codirector de Hueso Húmero y en la última encuesta anual de Debate ha sido considerado entre los cuatro intelectuales más influyentes del Perú. Más allá de los merecidos premios y reconocimientos, los signos centrales de su bio-grafía son la indeclinable curiosidad intelectual, el ingenio verbal, la agudeza conceptual y el corrosivo humor de la lucidez.

Lectores ausentes y crítica conservadora

Ajos & Zafiros:
¿Cuál es el lugar de la crítica literaria en el sistema literario? ¿Debe redefinirse ese espacio?

Mirko Lauer: Redefinirse sí, con la salvedad que no se podrá hacerlo si no se logra redefinir el sitio de la literatura en la sociedad y en el mercado. ¿Qué problemas de definición hay? Primero, la crítica literaria se ha vuelto una actividad esencialmente vicaria, pues como no se edita casi literatura en el Perú, un porcentaje mayor de reseñas y artículos tiene que ver con libros editados en el extranjero de venta en el Perú y con la capacidad de promoción y marketing de las editoriales españolas. No quiero hacer un planteamiento parroquialista, pero los espacios naturales de producción de literatura y con ellos los de distribución y consumo de crítica literaria están de alguna manera distorsionados. En casi todos los países por encima del cuarto mundo hay un doble círculo: el nacional y el internacional. Aquí el nacional está cada vez mas pobre y avasallado, mientras que el internacional florece, hasta donde se lo permite la recesión local. Entonces, si no aumenta aquí la capacidad de editar y la capacidad de escribir -tampoco muy desarrollada-, yo no veo cómo puede superarse este entrampamiento. El segundo problema es el carácter ausente y conservador del público que lee crítica literaria; seamos francos: nos leemos entre nosotros y sólo cuando nos queremos mucho.

A.Z.: ¿ Por qué se ha llegado a esta situación?
M.L.: Estas actividades de crítica literaria se han refugiado en los píloros más recónditos del intestino académico. Sólo hay tres facultades dedicadas a los estudios literarios, y dos de ellas se mantienen en el nivel de la subsistencia. De otro lado, el público para estos discursos escritos ha cambiado mucho en los últimos veinte o treinta años, lo cual genera un claro desencuentro. Por ejemplo: varios de los géneros que hoy se reconocen como mediadores arquetípicos en las letras y los lectores aquí casi ni se practican. Las biografías, que son géneros típicos de aproximación a lo literario desde la curiosidad no especializada, casi no existen. Puedo pensar en la de Manuel Miguel de Priego de Abraham Valdelomar aparecida en el 2000, o la de Valdelomar que publicó Alberto Sánchez en 1961, o la que sacó José Luis Ayala sobre Carlos Oquendo de Amat en 1988, o la de Carlos Meneses sobre Oquendo de Amat de 1973. Pero esto es insuficiente para mantener alimentado el interés de un público, y además las biografías locales tienden a ser un poco secas, austeras y académicas, en el sentido más áspero de la palabra.
A.Z.: Las biografías de Sánchez sobre Valdelomar, Chocano y Flora Tristán son más amenas
M.L.: En efecto, las biografías monográficas de Sánchez, de otros decenios, y entonces prácticamente las únicas del mercado, son más amenas y por eso también han sido consumidas por un público mucho mayor. La gente llega a la literatura primero por las obras, pero luego por las biografías, y eso vale para los muertos y los vivos. Otra mediación entre lo literario y una audiencia mayor es que hoy en el mundo se lee sobre todo libros de estudios literarios que tocan temas que son parte del debate general de ideas, y esto no se da en el Perú. En síntesis, la biografía es historia y monografía fusionadas al servicio de la literatura. Es así cómo europeos y norteamericanos han resuelto el problema de introducir debates y mantener la vigencia de lo literario: grandes hombres o grandes temas, que obliguen a las vestales de lo literario a compartir su culto.