En sus cuentos, novelas y ensayos el escritor mexicano ha explorado con
gran maestría desde diversas técnicas, posiciones y puntos de vista, la
historia mexicana y latinoamericana. Pero es la primera la que ha ocupado
gran parte del cuerpo narrativo de sus textos. Por las páginas de sus
libros se han contado la historia del México prehispánico, el de la conquista
y la colonia y el México contemporáneo, teniendo en este último escenario
a la Revolución Mexicana como la piedra de toque fundamental para explicar
los anhelos, frustraciones y también los éxitos y diferencias de México
con el resto de países latinoamericanos.
En su nueva novela Fuentes cuenta de manera paralela la historia de Laura
Díaz y la historia del México del siglo XX, creando una estupenda simbiosis
entre la protagonista y los acontecimientos nacionales y extranjeros que
de manera oblicua o directa afectan su vida. La obra esta ordenada en
veintiseis capítulos, iniciándose en fechas recientes en la ciudad de
Detroit, en 1999, y finalizando en los Ángeles el año 2000, diseñando
una arquitectura circular temporal en la historia. Otra estrategia narrativa
del novelista mexicano ha sido la de utilizar un narrador omnisciente
(heterodiegético), que permite tomar el timón de la narración cuando alguno
de los personajes enuncia sus puntos de vista. El orden del discurso es
de alguna manera también tradicional, pues mantiene una linealidad que
muy brevemente es interrumpida por rápidas analepsis en la historia (recuerdos
o imágenes.)
La protagonista, nieta de emigrantes alemanes nacida en Catemaco (Veracruz),
inicia su historia personal marcada por los recuerdos de los personajes
femeninos de su familia materna (abuela, madre y tías). En todas ellas,
Laura encontrará un abanico de sensaciones como derrotas personales, decepciones
y también, en pequeñas dosis, cierta esperanza y alegría que de alguna
manera le sirve de aprendizaje a lo largo de su vida. En esta novela de
educación (tal como las define Bajtin) presenciaremos las diversas facetas
de Laura en sus roles de hija, esposa, amante y madre. En todos estos
libretos Laura Díaz intentará amalgamar los papeles tradicionales de la
mujer y la búsqueda de cierta independencia en un país marcado por el
machismo.
En la novela aparecerán personajes de la historia mexicana quienes se
enredarán con la protagonista, entre los que destacan Diego Rivera y Frida
Kahlo. De alguna manera el reconocido muralista mexicano viene a representar
la intención de esta obra: la de aspirar a convertirse en un gran mural
narrativo de la historia mexicana del siglo XX, pero un mural que también
muestra acontecimientos mundiales ligados a México y a la vida particular
de Laura Díaz, como la Guerra Civil Española. Las redes intertextuales
también forman parte del tejido de la novela. En esta ocasión la mención
de autores y obras de la literatura latinoamericana (Azuela, Villaurrutia,
Vallejo, Neruda, etc.) se extiende a la propia obra de Fuentes, por la
aparición de Artemio Cruz, personaje, central, de otra de sus novelas:
La muerte de Artemio Cruz(1962), lo que permite al lector establecer
cómo se complementan estas dos novelas (en sus similitudes y diferencias).
Finalmente, puedo señalar que esta es una de las novelas más logradas
de su autor, porque mantiene gran solidez en la construcción de personajes
y en el desarrollo de la historia, que aparece como un gran mural con
diversos matices. Por su extensión, Los años con Laura Díaz es
un ladrillo fundamental en la narrativa hispanomexicana.