Notas sobre "EL PERU ILUSTRADO"
Marcel Velázquez Castro

En los últimos años la investigación histórica sobre el siglo XIX peruano se ha incrementado considerablemente. El siglo XIX es el periodo donde se despliega un conjunto de discursos que formalizan categorías de identidad y procesos de construcción simbólica de nuestra cultura. Además, el espacio en donde se gestan rasgos perdurables del campo literario peruano y se diseñan líneas centrales que marcarán el devenir de nuestra historia literaria. Por todo ello, las inquisiciones literarias sobre este siglo se han multiplicado1 .
El manido tópico de considerar la literatura peruana del siglo XIX como un periodo estéril y sin logros estéticos notables oculta la profunda ignorancia de quienes prefieren repetir ideas ajenas a iniciar una investigación prolongada y laboriosa. Muchos textos literarios de esta etapa constituyen un archipiélago que se encuentra diseminado en las revistas culturales de la época; sin un conocimiento directo de estas fuentes jamás conseguiremos una visión integral y comprensiva de nuestra literatura.

El siglo XIX se encuentra poblado de revistas donde el aspecto cultural o literario era predominante. Por la calidad de sus textos y su significación en la historia de la cultura peruana debe mencionarse: La Revista de Lima (1859 -1863/1873), El Correo del Perú (1871-1878) y El Perú Ilustrado (1887-1892). En este artículo estudiaremos brevemente ésta última.

El Perú Ilustrado apareció el 14 de mayo de 1887 y concluyó el 17 de septiembre de 1892; fue de periodicidad semanal y alcanzó 280 números. Entre sus directores destacan: Abel de la Encarnación Delgado, Zenón Ramirez, Jorge Miguel Amézaga, Clorinda Matto de Turner (Valenzuela,1977: IV). Luis Alberto Sánchez menciona que José Santos Chocano fue director por un breve periodo y como tal aparece el 31 de enero de 1891, antes de cumplir dieciséis años (1975: 33).

Aludiendo al periodo dirigido por Clorinda Matto de Turner, Sánchez califica a esta revista como "la más alta tribuna literaria de Lima" (1987, III: 1071). En la misma dirección, sostiene Porras que: "con marcada tendencia gráfica y comercial (. . .) concentra la abundante producción literaria de aquella época de nuestras letras en que subsisten todavía algunos románticos de 1848 y se inicia una joven generación de dispersas inclinaciones" (50).


1La literatura peruana del siglo XIX (1992) de Alberto Varillas Montenegro; El abanico y la cigarrera (1996) de Francesca Denegri; Imágenes de la inclusión andina (1999) de Gonzalo Espino Relucé; El taller de la escritora. Veladas literarias de Juana Manuela Gorritti: Lima-Buenos Aires (1876/7-1892) (1999) de Graciela Batticuore.