
 
Nuevos sujetos y escenarios de la novela
en los 90
Marcel Velázquez
Castro
También se ha revitalizado el relato histórico: Fernando Iwasaki Cauti
(Inquisiciones peruanas, 1994). Este último con sólida maestría
y poderosa capacidad lúdica nos devuelve la Lima voluptuosa y plena de
placeres carnales del virreinato. Fernando de Trazegnies comparte el mismo
interés por los documentos históricos y jurídicos y esto se puede apreciar
en sus cuentos (Imágenes rotas, 1992) y en la primera parte de
En el País de las colinas de arena (1994), novela que rinde homenaje
a los archivos y a Julio Verne.
3
Nuevos sujetos
3.1 Sujeto Femenino
En la década de los 90
irrumpió en Hispanoamérica un conjunto de novelistas que con la ayuda
del mercado han impuesto un nuevo corsé a la novela escrita por mujeres
con temas ligados a la sexualidad, relaciones de pareja y la cocina, empleando
anquilosadas formas narrativas del realismo mágico. En el Perú, para desconsuelo
de las grandes editoriales, esta tendencia no ha procreado ninguna escritora
exportable.
En el conjunto de novelas
de escritoras nacionales que iniciaron su obra narrativa en la década
del 90 existe una doble vertiente: los textos narrativos que plantean
la voluntad política de desmontar el falogocentrismo y articularse con
todas las voces marginales y subalternas (minorías étnicas y sexuales)
y aquellos que pretenden captar la realidad desde su ser femenino a través
de novelas de formación (bildungsroman) u otras formas novelísticas.
Exponente de la primera
vertiente es Carmen Ollé, con Las dos caras del deseo (1994); también
es autora de ¿Por qué hacen tanto ruido? (1992), texto híbrido
a medio camino del diario, las memorias íntimas y una novela de desamor
noventera; lo más sugerente es la desarticulación de las estructuras de
la novela que expresa adecuadamente las fisuras del mundo representado.
El discurso de la mujer escritora de esta vertiente es por naturaleza
no hegemónico e ilegítimo; por ello, su conflictiva relación con el canon
novelístico, esta aparente desventaja puede convertirse en una virtud.
Representante de la segunda
posibilidad es La espera posible (1998) de Grecia Cáceres, que se desplaza
por los mismos senderos que Ximena de dos caminos6
(1994) como una novela de formación de una conciencia femenina que
se interroga sobre los límites de su identidad, la memoria y la historia.
El mismo cuidado en el tratamiento del lenguaje pero otras preocupaciones
(filosóficas, míticas y patológicas) encontramos en las novelas de Patricia
de Souza: Cuando llegue la noche (1994) y La mentira de un fauno
(1998) y El último cuerpo de Úrsula (2000).
6Importante
novela de Laura Riesco que escapa a los marcos trazados en este artículo
porque ella publicó su primera novela El truco de los ojos en 1978. |